lunes, 20 de febrero de 2023

¿Como desarrolar la empatia?

 ¿Como desarrolar la empatia?

1. Saber escuchar

La escucha atenta es una de las claves de la empatía. En un sentido, se trata de -cuando se conversa con otra persona- dejar de estar pendiente de uno mismo e intentar entrar en el mundo del otro. También es importante que ese otro se sienta escuchado. Para ello, es clave respetar sus tiempos, no meter prisas, no interrumpir. Permitir que quien habla se sienta no solo en la libertad de decir lo que quiere decir, sino también que lo haga de la manera en que lo desee, como más cómodo se sienta.

También es clave no limitar la atención al lenguaje verbal, a las palabras: los gestos, la postura corporal, las miradas, los silencios y muchas otras acciones del cuerpo a menudo proporcionan más y mejor información sobre una persona que lo que ella misma dice. Incluso las acciones de quien escucha pueden ser fundamentales: un experimento realizado por científicos de Estados Unidos concluyó que un gesto simple como tocar el brazo de quien habla, en ocasiones, hace que esta persona se sienta más libre de expresarse y mejor comprendida. 

2. Dar mayor importancia a las emociones que a los datos

Otra de las principales herramientas para ponerse en el lugar del otro es tener en cuenta que los mismos hechos afectan de formas distintas a diferentes personas. Algo que es casi intrascendente para alguien puede ocasionar un derrumbe emocional en alguien más. Por eso, cuando se trata de potenciar la empatía, no tiene mayor importancia saber qué haría uno mismo en una determinada situación: lo que cuenta es tener la capacidad de imaginar y entender cómo vive esa situación la otra persona (en función de su historia, del contexto que la rodea, etc.) y de qué manera resulta afectada emocionalmente.

3. Dejar los propios prejuicios y opiniones al margen

Por razones similares a las destacadas en el punto anterior, las opiniones o ideas de la persona que escucha en ciertas situaciones pueden ser irrelevantes. Dar opiniones cuando nadie lo pide, “sermonear”, emitir juicios morales o de valor o pretender tener la verdad: todo eso es lo contrario a la empatía. Los resultados de esas reacciones suelen ser contraproducentes, generan una distancia que en muchos casos resulta insalvable. La clave pasa por procurar la tolerancia, aceptar la mirada de los otros, comprender y respetar las diferencias.

4. Leer y ver películas

El hecho de que la lectura, sobre todo, y también el cine contribuyen con el desarrollo de la empatía es algo que se sostiene desde hace mucho tiempo. En los últimos años, la neurociencia ha realizado esfuerzos por corroborarlo. Por medio de estudios realizados con resonancia magnética, científicos de la Universidad de Stanford confirmaron que, cuando una persona se compenetra en la lectura de un texto de ficción, se activan zonas del cerebro relacionadas con lo que los personajes hacen o sienten. Las neuronas que se trabajan cuando una persona toca algo, también lo hacen cuando lee la descripción de una textura; la neuronas motoras actúan cuando en el relato se habla de un movimiento.

Debido a eso, Frank Hakemulder, experto en literatura y psicología de la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos, asegura que la lectura de ficción se convierte en un “laboratorio moral. El cerebro del lector se identifica con el de los personajes y permite, por unos momentos, “ponerse en sus zapatos”, como si pudiera probar lo que debe ser estar en su situaciones, con las dificultades y las emociones involucradas en cada caso. Por ello, las personas que leen tienden a ser más empáticas, ya que están habituadas a ponerse en el lugar de otros (aunque sean personajes ficticios) y a evaluar las situaciones desde puntos de vista diferentes de los propios.

Autonomia en los jovenes

La autonomía es la capacidad para desenvolverse por cuenta propia y en consonancia con nuestro entorno social y cultural. En el desarrollo de niños y adolescentes esta capacidad es fundamental porque les da seguridad y confianza en sí mismos. Los hace responsables, les da disciplina y fomenta el razonamiento lógico que se da durante la realización de tareas. Por el contrario, un niño sin autonomía es dependiente, requiere ayuda continua y tiene poca iniciativa.

Según la web de la organización ‘Educa Diversa’, la autonomía se logra con el establecimiento de rutinas que ayudan a crear hábitos en un plazo de 20 a 30 días. Eso sí, hay que tener paciencia, explicar de manera clara lo que se quiere lograr, supervisar lo que el niño o adolescente haga para corregirlo en caso se requiera y, por supuesto, darse el tiempo para practicar con él o ella lo que le cuesta más.


Aquí te enumeramos otras recomendaciones que puedes tener en cuenta para desarrollar autonomía en niños y adolescentes:

1) Enséñales a realizar las actividades relacionadas a la higiene, vestido, comida y relaciones personales de acuerdo a su edad y siempre que no pongan en riesgo su integridad. No les exijas más de la cuenta, es mejor ir paso a paso.

2) Asiste a un niño cuando requiera tu ayuda, pero también pueden incentivarlo a que tome sus propias decisiones o que busque ayuda en otros. De este modo, sabrá qué hacer cuando se encuentre solo.

3) Ponle retos para que él mismo pueda valorar el esfuerzo que implica conquistar las dificultades de los desafíos que le planteas.

4) Estimula el razonamiento limitando las respuestas que ofreces a sus preguntas. Dale un tiempo para que él mismo llegue a soluciones.

5) No los protejas de posibles fracasos porque el error es una buena forma de aprender.

6) Evita que dependan exclusivamente de nosotros para resolver los problemas. Recuérdales que hay numerosas fuentes de consulta que pueden utilizar para hallar respuestas y fomentar su pensamiento crítico.

7) Reconoce sus esfuerzos y logros. Esto es importante para que siga teniendo buena disposición a aprender.

8) Fomenta que sea capaz de establecer relaciones con otros y su entorno haciendo que saluden a las personas conocidas, escuchando, pidiendo por favor y gracias, respetar los turnos de juego, conocer cómo cruzar la calle, evitar peligros (enchufes, productos tóxicos) o usar el transporte público, principalmente.

9) En niños pequeños puedes usar el  juego como herramienta de aprendizaje para que, por ejemplo, se haga cargo de su higiene personal, como ir solo al baño, cepillarse los dientes o bañarse. También puedes permitirles que escojan la ropa que quieren usar, dejar que coman sin ayuda, tener su cuarto ordenado. 

10) En los niños de 6 a 12 años se le debe ayudar a que organicen bien su tiempo para desarrollar tareas cotidianas, tiempo de estudio y tiempo libre. Del mismo modo, a esa edad, ya deben organizar su cuarto y elegir su ropa, y colaborar con ciertos deberes del hogar como regar las plantas, sacar a pasear a las mascotas o poner la mesa, por dar algunos ejemplos.

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